Literatura
Ser bello tampoco me da las satisfacciones que esperaba PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Sergio Rivas Solórzano   


Echarles la culpa de mi suerte a mis padres, a la sociedad, a la naturaleza, a Dios o al Diablo puede ser una explicación bastante razonable, hasta cierto punto. Sin embargo eximirme de la responsabilidad que implica cargar con un físico deprimente y desagradable para la gran mayoría de la gente, no significa librarme de la pena, el sufrimiento y en el mejor de los casos la indiferencia de los demás.
No me da vergüenza confesar los muchos desprecios que he recibido de parte de mujeres  cuando he tratado de ser amable y cariñoso. Su rechazo en tono despótico me ha causado un resentimiento contra su sexo, a tal grado que siendo sincero, he pensado que si tuviera el poder, lo desaparecería del planeta.

 


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