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Recuento narrativo post-mediático PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Nahum Torres   

 

Recordar el teclado. Ahora, hace un momento, no olvidar el teclado.

Nunca, ni por un momento, olvidar el teclado.

La materialidad de esto. Esta práctica. Escribir.

Olvidar el teclado. Olvidarlo todo. Escribir.


Fragmento de MANTRA EN INFINITIVO.

Cristina Rivera Garza

 

En 1998, Hollywood implementaba una política de mercado en favor de una compañía proveedora de Internet a partir de una comedia romántica dirigida por Nora Ephron: You've Got Mail (Tienes un e-mail), en la cual la propietaria de una pequeña librería de cuentos infantiles soluciona su vida emocional y afectiva mediante conversaciones vía correo electrónico con el dueño de la cadena de librerías que es su competencia. Un lustro después, Mike Nichols llevó a la pantalla grande una obra de teatro: Closer, en la que un periodista/escritor interactúa en cibersalas sexuales con otros hombres, aparentando mediante un disfraz tecnológico ser una mujer.

 

¿Acaso los nuevos medios, producen nuevos miedos?


Coincido con el escritor argentino David Link (autor de la novela de corte trash La ansiedad, 2004), con la idea de que el “carácter experimental de la subjetividad en el siglo XXI, el delirio de identidad”, ha sido una de las consecuencias de la transformación social de las que el uso de los nuevos medios son corresponsables.

En los tiempos que corren “la narrativa y la iconografía se convierten en un rompecabezas sin solución”. Eso expresó, baudrillardianamente, el escritor guerrerense afincado en Tijuana, Pepe Rojo. Con el fin del post-fordismo, en la década de los ochenta la modernidad mecánica del siglo XX cedió paso a la red informática y el entorno digital. De esta manera, el campo artístico se vio transformado al romperse la relación con los soportes o medios tradicionales, lo que la teórica universitaria Rosalind Krauss denominó la "condición postmedia".

Por esos mismos años, en 1992, Félix Guattari conceptualizó la “era postmediática” (evolución tecnológica que acota a los mass media y se caracteriza por su audiencia selectiva). Es a partir de ambos términos –la ruptura artística con los medios tradicionales y la tecno-comunicación– con los que la nueva literatura se escribe desde la temporalidad que ofrecen los días de texturas mixtas.

Muerta la experiencia literaria emancipadora, lo relativo, lo fragmentario contamina los ambientes.

 

Trans-formato. La era digital llegó a la literatura.


En el 2002, un narrador tapatío con formación en comunicación multimedia construyó una novela de interconexiones a partir de cuentos cortos, poemas, guiones de cine, letras de rock y los recursos del e-mail. Me refiero a Rompecabezas, de Blas Valdez, la cual fue retomada –justo en la parte de las obsesiones– siete años después para la coproducción hispanoamericana Amor, dolor y viceversa, debut cinematográfico de Alfonso Pineda-Ulloa. En un pase que va de la tecnocultura a la narrativa y de ahí al cine.

Es (otra vez) en el 2004, cuando Heriberto Yépez publica El Matasellos, laboratorio contextual que se presenta como una anti novela en la que aborda la decrepitud del género y carencia de revelación: la novela no vela. Al más puro estilo de los reality shows a la mexicana, el tijuanense desconstruye la narrativa mediante lapsus apostando a lectores sustanciales. Los personajes son un pretexto (ilustración metafísica de aquel ensayo benjaminiano: El coleccionista). El matasellos posee una narrativa múltiple, mixta, que incluso avanza hacia su dilución no textual: en el transformato, Yépez buscó aquella máxima que dice “renovar el mundo viejo”.

Toda vez que la realidad va perdiendo consistencia, la hipercondición post-finisecular de Internet le convirtió en un laboratorio de escritura y de ficciones por excelencia. No es casual el auge del blog o bitácora electrónica:

 

Blog es una categoría mediática que define a una o un cúmulo de páginas web que suelen contener pocas palabras, se actualiza con frecuencia de manera cronológica, como si fuese una página de novedades o un diario. El contenido y objetivos de los blogs es muy variable –a partir de vínculos y comentarios sobre otros sitios web hasta noticias sobre una empresa / persona / idea, diarios, fotos, poemas, pequeños ensayos, actualizaciones de proyectos, incluso la ficción.


Justo lo que me interesa es abordar el campo de la escritura de ficción en Internet desde una primera pregunta; ¿acaso existe la literatura electrónica?

Aunque no figura en su bibliografía, en 2003 Cristina Rivera Garza publicó una blog-sí-vela[1]. El leit motiv era resignificar el género como escritura mediante la búsqueda de nuevas posibilidades estructurales, técnicas y expresivas a través del ciberespacio. En su participación en el Encuentro de Autores Latinoamericanos de Sevilla, la autora se autoexplicaba a partir de la lectura del texto Blogsívela. Escribir a inicios del siglo XXI desde la blogósfera:

 

Me intrigaba en ese momento, así lo quiero creer, la democracia irreverente de la blogósfera. El hecho de escribir a la par y junto con hombres y mujeres para quienes la escritura no era una profesión ni un oficio sino un gusto, un ejercicio, acaso un reto, algo encontrado al azar en el ciberespacio. Me tentaba el anticapitalismo mordaz de la blogescritura…


En su texto La ciberliteratura de Cristina Rivera Garza[2], You-Jeong Choi de la Universidad Nacional de Seúl apunta:

 

La escritora propone la blogsívela como un plan alternativo para superar una situación repetida en la década de 1960, cuando preguntaba Carlos Fuentes: ¿Ha muerto la novela? Los escritores hispanoamericanos, en aquel entonces, se habían lanzado a la búsqueda de nuevas formas para superar los límites y para reclamar una nueva literatura... La generación de los escritores hispanoamericanos nacidos en los años sesenta a la cual pertenece Rivera Garza (Matamoros, 1964), ha querido encontrar nuevas vías que respondan a la nueva realidad que cada día atraviesa y rebasa más las fronteras geográficas y culturales”.

 

Rivera Garza ha bautizado su trabajo literario (cuento, poesía y novela) como “literatura colindante”, cuyos terrenos son de “radical libertad creativa”[3]. Ya sea “en papel o en el espacio virtual de la blogósfera” –evidencía–, “aspiro a producir y leer novelas que puedan velar (en el sentido de ocultar y proteger, y también de trasnochar y custodiar) el mundo en el momento mismo en que producen los significados dentro de los cuales existe ese mundo”.

Concluye: “Diré que hace tiempo he querido hacer esto: seguir los designios de la escritura errante. Sin borradores. Sin correcciones. Sin versión final”:

 

LAS IDENTIDADES INTERMITENTES

Fronteriza. Lectora. New Latino. Mexicana. Norteña. Tamaulipeca. Hija. Tijuanense. Chilanga. Lectora. Pocha. Mexico-Americana. Chicana. Mujer. No-mujer. Lo-que-está-más-allá-de-Mujer. Hispana. Primera-Generación. Middle-Age. Lectora. Chamaca. Académica. Third-Wave. Imprudente. Bloguista. Traductora. Clase Media. Diaspórica. Ex-smoker. Madre. Socióloga. Feminista. Historiadora. Bilingüe. Mestiza. Borderlined. Enamorada. Tenured. Lectora. Colored. Amiga. Californiana. Ex-esposa. Profe. Doctora. Spanish-speaker. Mexicanista. Speaker. Contestona. Endorfinómana. Más-joven-que. Viajera. Electrónica. Silenciosa. Accented. Morena. Bípeda. Hyphonated. Estudiante. Invisible. Terrestre. A-veces-muda. Lectora. Ahora-en-Madrid. Todo esto (y más) alrededor de la palabra escritora.


Internet es el principal nuevo medio o soporte; ha generado una transformación radical del uso del lenguaje y también ofrece otra alternativa: la producción o creación participada.

A partir de noviembre de 2002, la comunidad bloguera de Tijuana armó un experimento de escritura colaborativa con relatos circunscritos al estilo urbano-fronterizo a través de la bitácora electrónica Tijuana Bloguita Front [4]. Este colectivo dejaba claro que todo lo escrito era de todos. Una acción poética con rasgos tanto hedonistas como melancólicos. Sin embargo, quizá fue la convocatoria[5] realizada en 2008 en Facebook y Twitter por parte del narrador tijuanense Rafa Saavedra, cuando el término cobró mayor sentido de interactividad y conectividad.

Twitter –que en español significa parloteo–, es un servicio gratuito de 'microblogging', que permite a sus usuarios enviar micro-entradas basadas en texto, denominadas "tweets", de una longitud máxima de 140 caracteres, a través de mensajes vía SMS (short message service) desde un teléfono móvil o programas de mensajería instantánea. El resultado de la convocatoria es el tétrico relato de ficción SOWEIRD[6], en el cual el autor mezcla cuarenta y cuatro “secretos contados” por parte de una red social. Un metatexto (doble mentira) con apartados según el carácter de la temática que muy bien puede resumir una de las constantes que observo en las producciones de un metaescritor múltiple que se desdibuja conforme la cantidad de miembros que lo conforman aumenta; disfuncionalidad hasta conductas delictivas:

 

TEMPTATION

21. A pesar de que Finn desprecia a quienes se aprovechan de su posición como maestros para acercarse a las alumnas de forma sexual, cada vez que conoce a alguna realmente inteligente y hermosa se enamora platónicamente. Pero esto va más allá, la estudia, la observa y aprovecha cualquier ocasión para ver sus piernas, su trasero y todo lo que puedan enseñar.

Su enamoramiento no es idealista, se imagina cogiéndoselas, en diversas posiciones, pensando cómo gemirán o que tan guarras podrían ser en la cama. Ha hecho esto al hablar con ellas: las ve fijamente y repite dentro para sí: “quiero acostarme contigo”, a ver qué pasa. Es casado.



[1] http://sincronia.cucsh.udg.mx/choiwinter06.htm

[2] http://sincronia.cucsh.udg.mx/choiwinter06.htm

[3] En Aguilar Sosa, Yanet: "La escritura, una aventura extrema", entrevista con CRG.http://www.eluniversal.com.mx/cultura/51037.html.

[4] Este proyecto fue estudiado para la tesis de Lic. en Comunicación “Nuevas formas de comunicación mediante comunidades virtuales, estudio de caso: Tijuana bloguita front ”, de Lidia Ángeles García González. Universidad Iberoamericana, Plantel León.

[5] http://crossfadernetwork.wordpress.com/2009/07/26/escritura-colaborativa/

[6] http://crossfadernetwork.wordpress.com/2009/07/26/nuevo-relato-soweird/

 

 
Seis notas sobre poesía y nuevos medios PDF Imprimir Correo electrónico
Agora Speed
Escrito por César Cortés   


1.- No hay poesía sin artificio, dice Eugenio Montale. Lo que supone que ésta distingue desde su presencia lo artificial de lo que no lo es, y a la vez que se trata de un medio para manifestar que la naturaleza tiene un ritmo que trasciende lo convencional. Sin embargo, el asunto podría resultar todavía menos claro, ahora que es más fácil reconocer nuestras convenciones acerca de lo que es la realidad como dependientes de los canales mediante los cuales ésta se filtra.

Artificio es sinónimo de artefacto: palabra que designa una cosa, una obra mecánica realizada por medio de un arte. Dicho arte involucra un elaborado conjunto de métodos implícitos, sinuosidades que son la puesta en juego de un orden cultural heredado, con una cantidad infinita de flujos de sentido construidos más allá de una generación.

Somos, pues, el resumen fáctico del pasado, signos vivientes, en términos wildeanos representantes de una portentosa cadena de muertos y, a la vez, de ambigüedades de la tradición que, lo queramos o no, construyen el sentido y el sinsentido –sin tenerlo en cuenta a cabalidad– de lo que creemos ser. Reunión compleja de artificios irreductibles a fórmulas deterministas; usamos una cantidad limitada de verdades para darle luz a un cuarto en penumbra, fórmula platónica de la ilusión que, sospechamos, no podría completar frente a nuestra visión un todo orgánico. Dilapidamos recursos según una serie de experiencias que hemos heredado y que nos modulan. Y a veces, lúcidos apenas por un momento, llamados por un disparo de una fuerza que no acabamos por comprender, hallamos disposiciones que sabemos no habíamos percibido antes. Esa mínima revelación, democráticamente brillante en todos los hombres, innombrable e intrasmisible es ya una razón suficiente para la creación de artificios que prolonguen lo fortuito de un descubrimiento. Frente a la maquinaria de la tradición que legitima y refrenda lo que es, esta zona de autonomía anómica prevalecerá para quien pueda crear el dispositivo que retenga lo que no es en las grietas del monolito de toda cultura centralista. La tradición opera y, a pesar de que no podamos hacer mucho para eliminarla de nuestro comportamiento, eso no equivale a que a la vez no sea posible acurrucarse en sus intersticios y generar nuevos equívocos maquínicos, flores de antagonismo que probablemente –asumamos ese riesgo– modificarán o incluso echarán a perder, con la salvaje dulzura de quién aparenta no saber que se encuentra y es partícipe del territorio de la infamia, la vida de quienes nos precederán.

2.- Dice el mismo Montale que "si un día desaparecieran las máquinas, la poesía actual permanecería como testimonio de la era de las máquinas". Certero como un dardo en el entrecejo de un invidente; la poesía está viva no para apuntalar las viejas ideas del pasado, sino para registrar cómo es el presente. No se trata de decir cómo debe ser la realidad, que por cierto se pitorrea como un ave de desigual vuelo de nuestras seguridades, como ya lo sabe todo aquel que se observe en un espejo. Se trata de registrar cómo es, nos guste o no, lo cual nos permitirá, con mayor conocimiento de causa, modificarla. Dar fe, lo cual implica decir la manera en la que opera el artificio, cuáles son sus componentes, de qué se vale para hacernos creer que nos da sentido. Sin embargo, más allá de si un poema indica la forma en la que debe ser escrito otro poema –afanoso ouroboros del ridículo, un poema es un filtro artificial de la realidad y de su extensión, es una forma de registrar lo que, por otros métodos, no es registrable.

El poema es inseparable de la de necesidad. Por eso se puede decir que la poesía revela el cómo es en tanto camino, en tanto rumbo y en tanto deseo de aprehender lo que se ha ido, no como remembranza de pesadumbre, sino como experiencia en el presente de la falta. No está relacionado con el buen gusto, salvo porque lo desmembra, indicando sus sinuosidades hechas de astucias y micro-métodos para el consenso. No se preocupa por el canon, sino reconociendo que éste es un artefacto falible que recoge lo que la cultura, como colectividad, ha registrado. No está hecho de fórmulas inderogables, porque entonces, la realidad fenoménica pasaría frente a ella, muy probablemente de largo, sonreiría, movería sus pompitas y se alejaría displicente. Y, fundamentalmente, no es construcción de andamiaje burocrático que le permite al poeta decirse a sí mismo que en efecto lo es. No es la persona ni es el autor antes que la experiencia del no-yo. No son la serie de perspicaces simuladores de quienes ya tenemos cuenta, que sostienen la imagen de sí mismos como los elegidos, sabedores, merecedores, mezclando una curiosa humildad representada desde la simpleza –que no simplicidad–, con un tino político y estrategia para el reconocimiento: mero arreglo de la convención, intento de ser contemplados por la cultura para la reformulación inmediata de una ley que los incluya. Preocupados por la acumulación de sus logros más insignificantes, olvidan palmo a palmo lo esencial para ser laureados, reconocidos, ubicados. Así, han perdido sus facultades imaginativas para entregarse al poder de la imagen. No está de más citar acá a Hakim Bey:

Si la opresión emana desde el poder de lo que es visto, entonces la lógica debe incitarnos a investigar la posibilidad de que la misma resistencia puede aliarse con el poder de lo que esta oculto. Lo oculto no es necesariamente lo invisible o lo desaparecido. Puede ser visto y debe ser visto. No ha sido visto todavía—o esta deliberadamente escondido. Se reserva el derecho a re-aparecer, o el de escapar de la representación.

3.- Toda forma es el resultado de su propia naturaleza. La forma no es más que la extensión del contenido– decía a su vez el poeta norteamericano Robert Creeley. Y si las convenciones afectan nuestra mente, sus pulsiones originarias –como hace toda cultura– esto no niega que el soporte sobre el que se describen los efectos de esa realidad, pueda muy bien mutar, parecerse a lo real, ser lo real, justo porque ahora lo real es insostenible más allá del simulacro. Son términos que podrían ser baudrillarianos; mera simulación en todos los sentidos y en un movimiento de sustitución al infinito –forzando el encuentro de dos acepciones de simulación; por un lado lo fake, el doblez de lo real, la falsedad opuesta a algo que se cree real; y a la vez, y por añadidura, simuladores cibernéticos o electrónicos que reproducen causas y efectos del mundo que nos circunda.

En este contexto, la poesía muy bien puede tomar formas en las que se exija una participación distinta del lector. Una suerte de transmutación que lo convierta a su vez en ser sensitivo, en poeta desde el reconocimiento de su propia interpretación abierta del mundo y de una experimentación del presente que se convierta en voz. Por ello, el uso de nuevos medios como la programación o el video no se circunscribe a una cuestión de mera experimentación para generar formalidades nuevas. Es sobre todo tendencia que incorpora cierto tipo de ficciones a los constructos de la realidad para incorporarlas a ella como entidades determinadas que la modifican, que la desplazan de su centro y la enfrentan al territorio de lo innombrado. Incluso que mezclan de manera indiferenciada ficción y realidad, que trascienden su binarismo reduccionista.

4.- Josefina Ludmer, crítica argentina, habla de las literaturas postautónomas. Este neologismo se refiere a nuevas tendencias que están abandonando el compromiso historiscista con la realidad (un ejemplo característico son toda la generación de los sesenta que hablaban desde una filiación política determinada, como el caso del boom latinoamericano), lo que implica el auge de literaturas que asumen el discurso literario desde el presente. En ellas ya no se da fe de lo que pasó o de lo que se desea, de lo que se debería recordar o de lo que se ha olvidado. Tampoco de lo que podría llegar a ser el mundo si hacemos el bien o el mal. En ellas se habla tan sólo de lo que pasa hoy, en territorialidades muy definidas y desde una mirada que piensa en la supervivencia inmediata. Por ello, en la atención que los nuevos poetas le prestan al presente, hay un deseo de hacer que la imaginación (sea esta delirante, sea epicúrea) abandone su nicho aislado de mera fantasía, y abarque contextos reales. Ludmer se vale de la narativa para definir su concepto de "postautonomía"; antes la literatura se escribía a sabiendas de que la ficción era autónoma con respecto a la realidad. Quizá en poesía, pueda usarse el término en la medida en la que, a pesar de que el poeta habla desde el punto de vista de las sensaciones, éstas están siendo puestas en juego cuando regresan ya así, procesadas, a al territorio de la convención.

¿Sirven de algo los devaneos, las languideces sensitivas, los bunkers lingüísticos frente a la confusión descarnada que subsiste en los grandes montajes cinematográficos, en la videovigilancia citadina, en las imágenes de decapitados? Es cierto que la infamia ha existido siempre, y los poetas también. Sin embargo hoy la infamia se transmite las 24 horas., por todos los medios posibles. Antes, se cantaba la infamia y el público sólo podía enterarse de ella –si no la había presenciado en toda su magnitud– mediante historias y documentos. Hoy está en nuestro monitor mañana y tarde y hoy, a la vez, nosotros somos partícipes y consumidores de ella. La vieja frase punk acerca de la pérdida de la inocencia, hoy es más patente que nunca.

5.- Los videoartistas, desde la década de los sesentas, habían tomado las herramientas que las grandes televisoras desarrollaron, para testimoniar no sólo lo que pasaba en el mundo cotidiano, sino cómo, mediante estas nuevas interfaces, la percepción sobre el mundo cambiaba. Esto como producto de la osadía de los movimientos de vanguardia, rupturas que en las artes visuales son ya una especie de tradición asumida. Negación del objeto de arte, recuperación del mismo. Por el contrario, en el caso de la literatura, la tradición hizo que los métodos que el ultraísmo o el dadaísmo habían creado para cambiar las maneras de recuperar las emociones, regresaran a un punto en el que las rupturas fueran reguladas y controladas. Las arengas de Maiakovski o los excesos de estilo futurista, regresaron a una edulcorada y pacata manera de expresarse, promovida por la institución cultural centralizada. Sobre todo porque, a pesar de que puedan generar cierta polémica, no han estado dispuestas a perder los privilegios que el apego al poder les brinda. Quiero decir con esto que muchas de las formas literarias que tenemos en la actualidad no son sino claros reflejos de los contenidos y sus formas.

No hay tal cosa como la república de las letras, esa imaginería romántica y delirante que supone que se puede convivir en un mundo separado de la realidad. No ilusión sino mero ilusionismo. Las mil y un maneras que hay de tomar el tenedor, nunca de comer con la mano. Y una de las rupturas de mayor envergadura en el caso de los llamados nuevos medios es la posibilidad de jugar con el tiempo. En tanto la industria mediática imponía formas divididas en tiempos regulados, el videoarte no contaba necesariamente una historia, sino en todo caso, la historia de tensiones definidas por su contexto, de emotividades desde las cuales se relata un tiempo que no es el tiempo convencional. Es más un registro de la percepción sensitiva, la constatación de la subjetividad y de la poesía emanada de la mezcla indiferenciada entre actos y emociones.

6.- Peter Weibel, en un pequeño escrito llamado "El mundo como interfaz", señala que la ciencia nos brinda el conocimiento de nuestra parcialidad. Dice: la endofísica (ciencia que investiga el aspecto de un sistema cuando el observador se vuelve parte de él) muestra hasta qué punto la realidad objetiva depende necesariamente del observador. Para la endofísica, la posición de un observador externo sólo es posible en cuanto modelo, fuera de un universo complejo, no en el interior de la realidad misma. En este sentido, la endofísica ofrece una aproximación a un modelo general de teoría de la simulación (así como a las “realidades virtuales” de la era del ordenador). Y dice algo clave; no interactuamos con el mundo sino con la interfaz del mundo. En términos estrictos, cada una de las cosas que forman parte de lo que llamamos realidad, son una interfaz con información. Nosotros, a través de ellas, percibimos. En la era de la electrónica, dice, el mundo se está volviendo cada vez más manipulable en cuanto interfaz entre el observador y los objetos. La tecnología electrónica por lo menos nos ha hecho comprender más cabalmente que sólo somos parte del sistema que observamos o con el que interactuamos. Hoy tenemos acceso a una tecnología y a teorías en las que el mundo se nos impone a modo de interfaz sólo percibible desde dentro. En lo que él llama arte postecnológico, hay un desarrollo sin precedentes de la virtualidad. Y ese mundo virtual puede ser percibido.

Qué hará la poesía expresada a través de esas herramientas, sino dar fe de lo que desde ellas acontece. Por ello me parece que, como extensiones del cuerpo del poeta (cuerpo-mente-sensación), los nuevos medios permiten no sólo acercarse a las construcciones de realidad presente, sino prestar soportes distintos a la forma tradicional pde manifestarla, de publicarla, en el intento de que los lectores puedan perder este carácter pasivo frente a las estrategias de poderes centralizados que siguen concibiendo la cultura como inamovible. Por el contrario, estas nuevas maneras de presentar el acto poético y de, llamémosle así, editar, tienen causas y efectos móviles que representan muy bien el estado general de una cultura que –en un sentido amplio- muta cada vez con mayor frecuencia.

 

 
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